Una de las tantas leyendas del póker
Existen cientos de leyendas y cuentos a lo largo de toda la historia del póker que se han narrado una y otra vez. Algunas son verdaderas, otras no se sabe, lo cierto es que todas han derivado en las actuales reglas del póker y han ayudado a los jugadores y principiantes a reglas poker entender de forma más divertida y gráfica ciertas lecciones que en el póker es obligación respetar. La historia narrada a continuación es una de ellas.
Cuenta la fábula que John Henry “Doc” Holliday era un respetado dentista del lejano oeste, que también se dedicaba a jugar muy bien al póker además de ser considerado y respetado como uno de los pistoleros de la época.
En una de las tantas partidas de póker que Holliday estaba jugando, se cruzó con Ed Bailey un matón violento que no tenía idea de la habilidad de Holliday con los naipes.
Ed Bailey, en la partida de póker, decidió empezar a trampa, tomando los descartes y mirándolos. Holliday cuando vio lo que su competidor hacía le exigió y advirtió en tres ocasiones y de forma paciente, que dejara de hacer trampa y se dedicar a jugar al póker.
Ed Bailey no hizo caso a las advertencias del jugador y siguió recogiendo los descartes. Hollidayal, ver que su compañero no hacia caso a las advertencias, se levantó de la mesa de juego y en un clima tenso decidió juntar las apuestas y emprender la retirada. En ese momento es Ed Bailey quien lo amenaza con su arma. En un clima tenso y antes de que se desatara una batalla y poker los competidores comenzaran a pelearse, un chuchillo apareció clavado en la mano de Ed Bailey, provocándole la pérdida de la misma y se llegó así a que en la actualidad se pierde la mano, cuando uno hace trampa con el descarte en el póker.


